Los precios del petróleo subieron ligeramente al inicio de la jornada del miércoles, registrando aumentos por cuarto día consecutivo, en medio de la incertidumbre sobre el suministro, mientras los inversores analizaban los mensajes contradictorios de Teherán y Washington sobre la apertura del estrecho de Ormuz a los buques.
Los futuros del crudo Brent subieron 26 centavos, o un 0,29%, hasta los 91,28 dólares por barril a las 00:04 GMT, mientras que los futuros del crudo West Texas Intermediate (WTI) de EEUU aumentaron 37 centavos hasta los 85,31 dólares por barril.
Ambos índices de referencia del petróleo crudo alcanzaron al cierre del martes sus niveles más altos desde el 24 de julio, tras desvanecerse las esperanzas de un acuerdo para poner fin a la guerra de EEUU contra Irán.
El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró el martes que Washington no está manteniendo conversaciones con Irán, e insistió en que el estrecho de Ormuz está abierto, en un comentario que contradice la anterior afirmación iraní de que el estrecho permanece cerrado al tráfico marítimo.
En EEUU, fuentes del mercado informaron el martes, citando datos del Instituto Americano del Petróleo (API), que las reservas de petróleo crudo y destilados disminuyeron la semana pasada, mientras que las de gasolina aumentaron.
Subida de los precios del diesel golpea la economía estadounidense
En este contexto, el fuerte aumento en los precios del diésel está afectando gravemente a las industrias estadounidenses, lo que se traduce en mayores costos para empresas y consumidores en todo el país, coincidiendo con la creciente presión política y financiera ante la proximidad de las elecciones de mitad de mandato.
El precio del diésel en las gasolineras alcanzó los 5,47 dólares por galón, acercándose a su máximo histórico de 5,82 dólares. Los precios subieron un 8% el mes pasado, mientras que el diferencial de precios alcanzó máximos históricos, reflejando la creciente crisis de oferta.
Esta tendencia alcista ha provocado un aumento de los costos para camioneros y agricultores, lo que reactivará la inflación y ejercerá presión sobre los consumidores estadounidenses, además de contribuir a una fuerte venta de bonos del gobierno estadounidense y a un aumento de los costos de endeudamiento.
Estas presiones amenazan con exacerbar la inestabilidad política que enfrenta Donald Trump, a medida que crece la frustración de los votantes de cara a las elecciones de mitad de mandato de noviembre, que determinarán el control del Congreso. Una encuesta del Financial Times muestra que la mayoría de los votantes considera que su situación ha empeorado durante la presidencia de Trump.
Tensiones regionales e interrupciones en las cadenas de suministro globales
Los precios del diésel han aumentado drásticamente desde el inicio de la guerra de EEUU contra Irán y la restricción del tránsito por el estrecho de Ormuz, además de la escasez causada por los ataques con drones ucranianos contra refinerías rusas, lo que llevó a Moscú a reducir sus exportaciones.
A pesar de los intentos de las refinerías estadounidenses por cubrir la demanda operando a plena capacidad, los analistas creen que será difícil mantener esta situación debido a la disminución de las reservas. Robert Campbell, de Energy Aspects, explicó que «el cierre de una enorme capacidad de refinación en Oriente Medio y Rusia, junto con la reducción de las exportaciones de China, ha dejado a EEUU como el último proveedor».
Con la producción de diésel cerca de su pico máximo, los expertos advirtieron que cualquier interrupción adicional causada por guerras, mantenimiento o huracanes podría provocar un aumento significativo de los precios. Kevin Bock, de Clearview Energy Partners, señaló: «Cuando el sistema de refinación opera a plena capacidad, cada producto es fundamental, y cualquier interrupción reduce drásticamente el suministro».
Por su parte, Tom Kloza, asesor sénior de energía de Gulf Oil, sugirió que incluso la mera amenaza de una tormenta podría agravar la crisis, planteando la posibilidad de que los precios alcancen niveles de entre 5 y 7 dólares por galón.
Aumento de la presión sobre los sectores productivos y los consumidores
El diésel se cotizaba con una prima de aproximadamente 100 dólares por barril en comparación con el crudo estadounidense, y los diferenciales de precios de refinación se han duplicado con creces desde el ataque estadounidense-israelí a Irán el 28 de febrero, y han aumentado en más del 20 % este mes debido al estancamiento de las negociaciones.
Estos altos niveles han ejercido una presión creciente sobre las empresas, que no tienen más opción que reducir el consumo, ya que el diésel es vital para los sectores industrial y agrícola. La crisis llega en un momento crítico, justo cuando las familias se preparan para comprar gasóleo para calefacción, las tiendas se abastecen para las fiestas y los agricultores se alistan para la cosecha.
En este sentido, John Boyd, presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Negros, confirmó que el vertiginoso aumento de los precios está llevando a los agricultores al borde de la pérdida de sus propiedades debido a los costos exorbitantes del uso de la maquinaria agrícola, agravados por el alza de los precios de los fertilizantes.
A pesar de que la Casa Blanca ha tomado medidas para mitigar la crisis mediante una utilización récord de las reservas estratégicas y el levantamiento de las sanciones a los envíos de crudo iraní y ruso, los analistas creen que la administración podría recurrir a medidas más estrictas, como la restricción de las exportaciones, a medida que se acercan las elecciones, aunque un funcionario de la Casa Blanca niega que esta opción exista actualmente.
Fuente: Diversas
