En una notable autocrítica, Robert Kagan, uno de los comentaristas neoconservadores más influyentes de EEUU, considera que el país ha sufrido una «derrota total» en su guerra contra Irán, la cual ha dañado irreparablemente su posición global.
Kagan, cofundador del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano e investigador principal de la Brookings Institution, fue un firme defensor de la guerra contra Iraq y un promotor incansable de las intervenciones militares estadounidenses en Asia Occidental.
Sin embargo, en un artículo reciente para The Atlantic, ofreció un sombrío veredicto sobre la actual guerra de agresión contra la República Islámica de Irán, iniciada el 28 de febrero.
«EEUU sufrió una derrota total», escribe Kagan, describiendo la derrota como algo sin precedentes en la historia estadounidense y que «no puede repararse ni ignorarse».
Si bien reconoce que los fracasos militares estadounidenses anteriores tuvieron un alto costo, Kagan insiste en que esta guerra es fundamentalmente diferente.
“Las derrotas en Vietnam y Afganistán fueron costosas, pero no dañaron de forma permanente la posición general de EEUU en el mundo”, escribe el destacado comentarista.
“La derrota en la actual confrontación con Irán será de una naturaleza completamente diferente”.
En el centro de esta catástrofe, señala Kagan, se encuentra la nueva capacidad de Irán para controlar el estrecho de Ormuz, la vía marítima más estratégica del mundo, sin oposición alguna.
“Irán podrá no solo exigir peajes para el paso, sino también limitar el tránsito a aquellos países con los que mantiene buenas relaciones”, escribe.
Según Kagan, Irán no tiene ningún interés en volver al status quo anterior a la guerra. La mayoría de los estados del Golfo Pérsico, cree, no tendrán más remedio que ceder ante Teherán, convirtiendo de hecho a Irán en la potencia regional dominante.
“EEUU habrá demostrado ser un tigre de papel, obligando a los estados del Golfo (Pérsico) y a otros estados árabes a ceder ante Irán”, escribe Kagan.
También descarta cualquier idea de que una coalición de aliados pueda rectificar la situación. “Si EEUU, con su poderosa Armada, no puede o no quiere abrir el estrecho, ninguna coalición de fuerzas con una capacidad más reducida que la estadounidense podrá hacerlo”, afirma.
Kagan no presenta el colapso como un revés regional, sino como un fracaso estratégico global que altera fundamentalmente la posición de EEUU en el mundo.
“La posición dominante que EEUU ostentaba en el Golfo Pérsico es solo la primera de muchas bajas”, advierte. “Los aliados de EEUU en Asia Oriental y Europa deben preguntarse sobre la capacidad de resistencia estadounidense en caso de futuros conflictos”.
A la humillación estratégica se suma el drástico agotamiento de los recursos militares estadounidenses durante la guerra en curso, ampliamente documentado por los medios de comunicación estadounidenses.
“Tan solo unas semanas de guerra con una potencia de segundo orden han reducido las reservas de armas estadounidenses a niveles peligrosamente bajos, sin que se vislumbre una solución rápida”, escribe Kagan.
Se apresura a añadir que EEUU se encuentra ahora incapaz de controlar las consecuencias de una guerra que él mismo inició, una guerra que ya ha perdido.
Fuente: Press TV