viernes, 17/04/2026   
   Beirut 14:36

Bint Jbeil prohibida para Netanyahu: El fracaso de la ofensiva terrestre israelí en el sur del Líbano

Combatiente de Hezbolá lanza misil

El alto el fuego entró en vigor sin que el enemigo lograra sus objetivos terrestres. Fracasó en la captura de Bint Jbeil, situada a tan solo cuatro kilómetros de la frontera, y no pudo conectar los tres sectores del sur: occidental, central y oriental. Sus fuerzas tampoco pudieron avanzar hacia las ciudades de Haddatha y Wadi al-Saluqi. Simultáneamente, no alcanzó el río Litani ni Wadi al-Huyeir, mientras que la ciudad de Jiam permaneció fuera de su control, con las fuerzas de Hezbolá manteniendo una firme presencia al norte.

En el eje de Tel al-Awina, en Bint Jbeil, que conduce al «Estadio de la Liberación» a una distancia de 200 metros, las fuerzas enemigas no lograron ningún avance significativo, a pesar del intenso bombardeo aéreo y de artillería y el uso de drones. En los últimos dos días, los combatientes de la resistencia lanzaron ataques directos contra las fuerzas enemigas dentro de la ciudad, una clara muestra de su continua preparación para el combate y su capacidad para pasar de la defensa a la ofensiva a pesar de la intensidad de los ataques aéreos y de artillería. Esto confirma que las unidades de combate de la Resistencia operan dentro de un sistema de mando y control cohesionado, sin interrupción ni aislamiento del mando central.

Así, la batalla de Bint Jbeil se ha consolidado en los últimos días como un modelo de combate integral, reflejo del fracaso del intento de incursión terrestre del ejército enemigo y del éxito de la resistencia al imponer una estrategia de «prevención y desgaste». Los datos de campo indican claramente la incapacidad de las fuerzas de ocupación para lograr su limitado objetivo de controlar el estadio de la ciudad, a pesar de la intensidad del fuego y la continua presión operativa. Hasta la tarde del jueves, los mapas no mostraban nuevos despliegues del ejército de ocupación en Bint Jbeil; por el contrario, se registraron retiradas de las posiciones a las que habían avanzado previamente. El enemigo mantenía una presencia visible en algunas zonas, particularmente al este del mercado y alrededor de la escuela Yamil Yaber, observándose movimientos limitados hacia el mercado.

También se observó una concentración limitada en la zona de Jallat al-Mushta, al suroeste de la ciudad. Sin embargo, estas posiciones permanecieron expuestas y vulnerables a los ataques, lo que las volvió ineficaces como activo operativo estable. En los frentes occidental y meridional, las posiciones enemigas alrededor de Ain Ebel parecían prácticamente desiertas, mientras que los ejes de Yarun y Marun al-Ras carecían de una presencia enemiga significativa. Los repetidos ataques contra vehículos blindados, iniciados el 10 de este mes, junto con los ataques a puntos estratégicos como Tell Shamran, el Triángulo de la Liberación y las inmediaciones de la Escuela Al-Ishraq, contribuyeron a frenar el ímpetu inicial de la ofensiva e impidieron que el enemigo se afianzara.

Paralelamente a la escalada militar, se produjo una notable sincronización entre las vías militar y política. La resistencia intensificó sus operaciones a lo largo de todo el frente, simultáneamente con las negociaciones directas en EEUU, lo que refleja la interconexión de las decisiones militares y políticas. Dentro de la propia Bint Jbeil, la escalada no se limitó a los bombardeos, sino que también incluyó operaciones ofensivas directas lanzadas desde el interior de la ciudad, como emboscadas y enfrentamientos cuerpo a cuerpo.

El grueso de los combates en los últimos días se ha concentrado en el barrio de Al-Awaina, donde el ejército enemigo ha librado feroces batallas debido a la importancia estratégica de este eje. Sin embargo, el enemigo no ha logrado ningún avance significativo, ya que sus fuerzas no han podido progresar de forma sustancial a pesar de la intensidad del bombardeo y la ferocidad de los combates. Tampoco han conseguido llegar al centro de la ciudad, aislar a los combatientes ni tomar el control de sus puntos de referencia vitales, especialmente el mercado, el estadio, la Gran Mezquita, la piscina y el complejo religioso en el lado de Yarun.

La batalla se convirtió en una prolongada guerra de desgaste, donde cada avance enemigo era recibido con un intenso fuego y cada posición se convertía en un objetivo directo. En este contexto, la resistencia dictó el ritmo del combate: ningún avance era seguro y ninguna presencia enemiga en el terreno estaba exenta de un riesgo constante. El desempeño de la resistencia también evidenció la existencia de una infraestructura previamente preparada, ya que la comunicación entre los combatientes y el centro de operaciones se mantuvo ininterrumpida.

En definitiva, Bint Jbeil ya no era simplemente un campo de batalla, sino que se había transformado en un modelo de campo completo basado en un enfoque claro de tres pilares: impedir la infiltración, desmantelar la fuerza atacante y agotarla bajo fuego continuo.

Fuente: Al-Akhbar