El sufrimiento de las personas desplazadas en la Franja de Gaza no esperó a que llegara el pleno invierno para intensificarse. Con la llegada de la primera perturbación meteorológica el viernes por la tarde, fuertes lluvias anegaron un gran número de tiendas de campaña y el agua se filtró en los refugios improvisados. En medio de tormentas y vientos intensos, la situación ha reavivado el temor a una nueva catástrofe humanitaria que amenaza a cientos de miles de palestinos —quienes viven en campamentos de desplazados y refugios temporales— como consecuencia de la continua agresión israelí contra el territorio asediado.
Fuentes palestinas locales informaron que muchas tiendas de campaña pertenecientes a personas desplazadas en diversas zonas de la Franja de Gaza, especialmente en las regiones central y meridional, han quedado inundadas. Las precipitaciones, acompañadas de vientos cada vez más fuertes y tormentas, han agravado aún más las precarias condiciones de vida de familias que carecen de cualquier tipo de refugio capaz de protegerlas ante la inestabilidad meteorológica.
Para estas personas, la lluvia ya no es un simple fenómeno meteorológico pasajero; se ha convertido en una amenaza directa para su supervivencia diaria. El agua que se filtra en las tiendas de campaña arruina la ropa de cama, los colchones y las prendas de vestir, dejando a niños, mujeres y ancianos expuestos al frío y a la humedad. Mientras tanto, las familias se ven obligadas a intentar salvar lo que queda de sus escasas pertenencias, sin contar con ninguna otra alternativa de refugio a la que puedan recurrir.
La preocupación aumenta a medida que persiste el impacto de una depresión meteorológica. El meteorólogo Laith Al-Alami ha advertido que el punto álgido del fenómeno comenzará a última hora de la noche del viernes y se prolongará durante el sábado, trayendo consigo precipitaciones generalizadas —por momentos intensas y acompañadas de tormentas eléctricas—, ante lo cual se han emitido alertas por inundaciones repentinas y crecidas del nivel del agua.
Se exponen las condiciones precarias de alojamiento
Las escenas de inundaciones ponen de manifiesto el estado precario de los refugios en la Franja de Gaza, donde un gran número de familias reside en tiendas de campaña improvisadas. Muchas de estas estructuras se encuentran deterioradas o dañadas debido a un uso prolongado y a las duras condiciones meteorológicas, por lo que no ofrecen ni siquiera la protección más básica frente a la lluvia, el viento y el frío.
Tras años de continuos desplazamientos, muchas de estas tiendas de campaña ya no están en condiciones de resistir otra temporada invernal: su tejido se ha desgastado, sus sistemas de anclaje se han debilitado y ya no pueden evitar que el agua se filtre. Además, los campamentos carecen de superficies adecuadas en el terreno y de redes eficaces para el drenaje de aguas pluviales.
Según estimaciones humanitarias de principios de noviembre, es necesario reemplazar aproximadamente 162.000 tiendas de campaña. La grave escasez de lonas, materiales de protección y suministros para el alojamiento deja a miles de familias expuestas a inundaciones recurrentes con cada nuevo fenómeno meteorológico.
El problema va más allá de las propias tiendas de campaña y abarca también los lugares donde estas se instalan. Los campamentos para personas desplazadas suelen ubicarse en terrenos bajos, abiertos o costeros, que no están preparados para gestionar la escorrentía de las aguas pluviales. Esto provoca la acumulación de agua, lo que supone una amenaza directa tanto para las tiendas como para sus habitantes, al tiempo que dificulta las labores de drenaje. Los riesgos trascienden los daños causados por las lluvias recientes, poniendo de manifiesto la magnitud de la amenaza a la que se enfrentan las personas desplazadas ante la llegada de la temporada invernal.
Más de 1.000 lugares de desplazamiento, en riesgo de inundación
En este contexto, Mohammed Salha, coordinador general de la Red de Organizaciones No Gubernamentales Palestinas (PNGO, por sus siglas en inglés) en la Franja de Gaza, advirtió que más de 1.000 lugares de desplazamiento corren riesgo de inundación. Señaló que aproximadamente 1,1 millones de personas residen en estos puntos, con cerca de 240.000 familias ubicadas en zonas vulnerables a las inundaciones.
Explicó que la gravedad de la situación radica en que muchos campamentos de personas desplazadas se encuentran en zonas bajas que carecen de la infraestructura necesaria para el drenaje de aguas pluviales; un factor que aumenta la probabilidad de inundaciones y torrentes a medida que se intensifican las depresiones meteorológicas.
Fuente: Medios palestinos (traducido por el sitio de Al Manar en español)
