Las fuerzas de ocupación israelíes se retiraron este lunes por la mañana de los barrios que habían invadido y asediado en la ciudad de Hebrón (Al-Jalil), en el sur de Cisjordania, tras una agresión militar de diez días. Esta operación ha causado daños considerables en las infraestructuras y las viviendas, obligando a cientos de familias a desplazarse forzosamente.
El alcalde de Hebrón, Youssef al-Jabari, declaró que las fuerzas de ocupación se retiraron de todos los barrios de la ciudad a las seis de la mañana, y que los ciudadanos han comenzado a regresar a sus hogares para evaluar los daños provocados por la agresión.
Al-Jabari precisó que, durante la incursión, las fuerzas de ocupación convirtieron cerca de 540 casas y unidades residenciales en cuarteles militares. Asimismo, señaló que la agresión causó graves daños en las infraestructuras, incluyendo la destrucción de carreteras en las zonas afectadas, la inutilización de vehículos y daños en las viviendas de los ciudadanos.
Añadió que el municipio se dedicará a evaluar el alcance de los daños y a cuantificar las pérdidas en los distintos sectores, a medida que la vida en la ciudad vuelve gradualmente a la normalidad y se reanudan las clases para los estudiantes, tras varios días de paralización del sistema educativo debido a las incursiones y los cierres.
Desplazamiento de cientos de familias y cuantiosas pérdidas materiales
Las fuerzas de ocupación iniciaron su agresión contra la ciudad de Hebrón el pasado 23 de octubre, a raíz de un ataque con armas de fuego dirigido contra un puesto de control militar situado en la entrada norte de la ciudad. El suceso se saldó con la muerte de dos soldados israelíes y heridas a otros, mientras que los dos autores del ataque murieron como mártires.
Las fuerzas de ocupación impusieron entonces un asedio hermético sobre amplias zonas de la ciudad, en particular en los barrios de Al-Jalda, Ain Deir Baha y Khallat Al-Maghariba. Bloquearon carreteras y accesos, registraron viviendas y transformaron varias de ellas en posiciones militares, obligando a cientos de familias a abandonar sus hogares.
Según datos del municipio de Al-Jalil y de los comités de socorro, la agresión provocó el desplazamiento de 537 familias —es decir, unos 3361 ciudadanos—, mientras que el número de personas afectadas por las medidas de la ocupación superó las 3300.
Las fuerzas de ocupación también hicieron estallar viviendas e instalaciones, y cerraron 327 comercios. Las pérdidas económicas directas derivadas de estos cierres superan los 12 millones de séquels diarios, sin contar los graves daños sufridos por las infraestructuras y los servicios públicos.
Las repercusiones de la agresión se extendieron al sector educativo, privando a decenas de miles de estudiantes del acceso a sus escuelas y centros de enseñanza debido a las restricciones militares y al cierre de vías y barrios residenciales.
Tras la retirada de las fuerzas de ocupación, las familias desplazadas han comenzado a regresar a sus hogares, en un contexto de evaluación de los destrozos causados por la agresión, a la espera del recuento definitivo de las pérdidas y del inicio de las labores de rehabilitación de lo que fue destruido.
Fuente: Agencias (traducido por el sitio de Al Manar en español)
