El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, el general de división Mohsen Rezaei, afirma que potencias superiores a Estados Unidos han intentado conquistar Irán, pero finalmente han acabado en el «basurero de la historia».
Durante una entrevista exclusiva con Press TV el sábado, Rezaei declaró que «EEUU ha sufrido repetidas derrotas en su confrontación con Irán y, en consecuencia, ha recurrido a la guerra económica por desesperación».
Señaló que sería Irán, y no EEUU, quien determinaría cuándo finalizaría la confrontación, y subrayó que Teherán mantendría su resistencia hasta que se satisficieran sus legítimas demandas.
Al referirse a la presencia de fuerzas estadounidenses en la región, Rezaei declaró a Press TV que la retirada de dichas tropas de Iraq reflejaba el fracaso de Washington a la hora de imponer su agenda militar en la zona, calificándola como una reivindicación de la resistencia de Irán frente a la presencia militar estadounidense en Asia Occidental.
Asimismo, Rezaei señaló que más de «30 millones de iraníes se han inscrito en la campaña «Janfada» (Sacrificio por Irán) para tomar las armas en caso de una agresión estadounidense».
En cuanto a las perspectivas para poner fin al conflicto, Rezaei afirmó que Irán seguiría apostando por la diplomacia, pero que no volvería a su anterior marco de negociación.
«No regresaremos al enfoque diplomático del pasado», declaró, aludiendo a tres rondas de negociaciones que, según indicó, concluyeron con el abandono de las conversaciones por parte de Estados Unidos y el ataque a Irán.
«Por supuesto, nunca hemos abandonado la diplomacia, ni lo haremos jamás. Pero hemos cambiado nuestro enfoque», añadió.
Rezaei afirmó que Irán había presentado a Washington siete condiciones, tras mantener contactos a través de Pakistán, Qatar e Irak. Según él, Estados Unidos respondió a las propuestas aceptando algunas condiciones, pero dejando otras sin aclarar.
Calificó la respuesta estadounidense de insuficiente y señaló que Washington debía aclarar los puntos pendientes antes de poder dar nuevos pasos.
«No estamos en proceso de responder a los estadounidenses. Ellos nos han respondido a nosotros, y consideramos que su respuesta es insuficiente», declaró.
Infraestructura tecnológica de EEUU valorada en 2 billones de dólares podría ser objeto de ataques
El alto funcionario advirtió que, si Washington emprendiera otro acto de agresión contra Irán, los activos estadounidenses podrían ser objeto de ataques, incluidos sistemas de datos clave y sensores de inteligencia artificial.
Rezaei advirtió además que la infraestructura tecnológica vinculada a EEUU en la región —valorada en más de 2 billones de dólares— podría ser blanco de ataques si Irán fuera agredido nuevamente.
«El pulso de la economía estadounidense en esta región pasa por nuestra parte del mundo», afirmó Rezaei, añadiendo que EEUU ha desplegado valiosos activos tecnológicos en Asia Occidental, tales como centros de datos e instalaciones de inteligencia artificial.
«Aún no hemos incluido estos activos entre nuestros objetivos. Pero si estalla la guerra, muchos de estos cables, centros de datos, instalaciones de inteligencia artificial y numerosos sitios más serán destruidos», declaró.
También advirtió que Irán está preparado para desplegar capacidades militares adicionales si se reanuda la guerra.
Señaló que Teherán había contenido deliberadamente algunas de sus capacidades militares durante la guerra de 12 días y que había empleado una mayor parte de ellas durante la agresión posterior de 40 días.
«Hoy estamos plenamente preparados para desplegar nuevas capacidades si la guerra vuelve a comenzar», afirmó.
Irán insiste en mantener el control del estrecho de Ormuz
Rezaei también señaló a Washington y a sus aliados regionales como la raíz del problema en torno al estrecho de Ormuz.
Rezaei afirmó que Teherán mantendría el control sobre la gestión del estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica por la que habitualmente transita una parte considerable del suministro energético mundial.
«Nuestro control sobre el estrecho de Ormuz representa una enorme riqueza nacional y un activo nacional de gran importancia», declaró, añadiendo que los intereses de Irán iban más allá del cobro de tasas a los buques que lo atraviesan.
Señaló que Irán podría obtener beneficios económicos cobrando a las embarcaciones por servicios de seguridad, seguros y protección medioambiental, pero sostuvo que el valor estratégico más amplio del estrecho residía en garantizar la seguridad en la región.
«Por lo tanto, a partir de ahora mantendremos el control sobre la gestión del estrecho de Ormuz. Permanecerá bajo nuestra administración para garantizar la paz y la seguridad en la región. No cederemos en este asunto», afirmó.
Rezaei rechazó las afirmaciones de Estados Unidos de que la vía marítima estaba abierta, señalando que algunas embarcaciones operan a través de redes de contrabando y que el nivel actual de tráfico marítimo seguía estando muy por debajo de los niveles anteriores a la guerra.
Asimismo, indicó que las fuerzas iraníes habían estado atacando entre cinco y seis embarcaciones implicadas en tales operaciones cada noche durante los dos o tres meses anteriores.
Rezaei señaló que las restricciones al transporte marítimo habían afectado al movimiento de petróleo, gas, helio y fertilizantes, contribuyendo al mismo tiempo a un aumento de los precios de la energía y a una mayor presión económica.
Según señaló, antes de la guerra el estrecho permanecía abierto y el tráfico marítimo fluía sin tales interrupciones.
Irán cerró el estrecho de Ormuz en respuesta a la última oleada de agresiones por parte de Estados Unidos e Israel, impidiendo que los buques estadounidenses y aliados navegaran por esta vía estratégica.
Esta medida provocó un aumento considerable de los precios del petróleo y la energía a escala mundial —especialmente en EEUU—, lo que obligó a Washington y a la Agencia Internacional de Energía (AIE) a liberar sus reservas estratégicas en varias ocasiones.
Tras la firma del Memorando de Entendimiento de Islamabad entre Irán y Estados Unidos en junio, Teherán abrió el estrecho de Ormuz; sin embargo, después de que EEUU incumpliera dicho acuerdo al bloquear los puertos iraníes, las Fuerzas Armadas de Irán cerraron nuevamente el corredor marítimo.
El pueblo iraní no se rinde
Rezaei también rechazó la posibilidad de que Irán cediera ante la presión estadounidense, subrayando que el desenlace de la guerra dependería, en última instancia, del pueblo iraní.
«El pueblo iraní no se rinde. Son ellos quienes obligan a los demás a rendirse ante ellos. Pero jamás se rendirán ante ustedes», afirmó.
Añadió que Irán continuaría resistiendo hasta que se reconocieran sus derechos, al tiempo que señalaba que los funcionarios estadounidenses subestiman la historia y la determinación nacional del país.
En sus palabras de cierre, Rezaei manifestó que los esfuerzos de Washington por debilitar a Irán, por el contrario, habían fortalecido el rechazo de los iraníes hacia Estados Unidos.
«El desenlace de esta guerra está en manos de la nación iraní», declaró. «No abandonarán su resistencia, su firmeza ni su defensa hasta obligarlos a reconocer sus derechos».
Fuente: Press TV (traducido por el sitio de Al Manar en español)
