Datos obtenidos por el diario libanés Al-Akhbar confirman que las fuerzas de Saná han comenzado a bombardear depósitos de armas saudíes en la costa oeste, tras recibir información de inteligencia que indicaba que Arabia Saudí, en coordinación con EEUU y Gran Bretaña, preparaba una batalla a gran escala que comenzaría al sur de Al-Hudaida y terminaría al norte de la ciudad.
Según esta información, esta batalla, que se lanzaría bajo el pretexto de garantizar la navegación internacional en el Mar Rojo, tenía como objetivo dar a EEUU amplio margen de maniobra para imponer su influencia en el estrecho de Bab el-Mandeb y, posteriormente, allanar el camino para romper el bloqueo yemení a la navegación saudí.
Las fuerzas de Saná habían intensificado sus operaciones aéreas contra las posiciones de reagrupamiento de las facciones leales a Riad en el oeste del país, lo que suscita interrogantes sobre los motivos de continuar estas operaciones durante más de una semana, dado que se habían limitado a ataques contra las «fuerzas de respuesta de emergencia» del Reino en el este de Yemen.
Según fuentes, lo que los estadounidenses no lograron en el mar Rojo en el pasado, ahora buscan conseguirlo a través de Arabia Saudí, que controla la toma de decisiones militares en las gobernaciones yemeníes fuera del control del movimiento Ansarulá desde principios de este año.
Tras el anuncio realizado por segunda vez anteanoche por el portavoz de las fuerzas de Saná, el general de brigada Yahya Sarii, sobre el ataque con decenas de misiles y drones contra concentraciones saudíes —en particular contra depósitos de armas, refuerzos y el buque «Tihama», que transportaba armas y equipo militar frente a la costa de la ciudad de Muja, al oeste de la gobernación de Taiz—, fuentes en tierra confirmaron que las operaciones aéreas no han cesado. Si bien los informes indican que Ansarulá cree haber frustrado con éxito un plan saudí contra el frente de Al-Hudaida, el gobierno de Adén promueve la idea de que los ataques reivindicados por las fuerzas de Saná son orquestados por la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI). Esto coincide con la versión de Arabia Saudí sobre los recientes ataques yemeníes contra las fuerzas pro-saudíes en Al-Abr, Al-Rwayk y Al-Thaniyya, además del reciente ataque al centro de operaciones de las fuerzas de la Coalición en el campamento de Tadawin, al oeste de Maarib.
Según observadores, vincular las operaciones militares llevadas a cabo por las fuerzas de Saná con la Guardia Revolucionaria Islámica refleja la obstinada negativa de Arabia Saudí a cumplir con las demandas de Saná.
Estas fuentes añaden que Riad ha estado preparando la apertura de tres frentes dentro de Yemen: Al-Yauf, Maarib y la costa oeste.
Sin embargo, según fuentes de Al-Akhbar, la apertura de estos frentes no tenía como único objetivo mejorar la posición negociadora de Arabia Saudí frente a Ansarulá. Riad también buscaba acelerar un plan estadounidense y británico para recuperar el control del Mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb. Este plan fue objeto de extensas discusiones entre el exembajador estadounidense en Yemen, Steven Fagin, y los líderes de las facciones militares de la costa oeste.
Los mismos informes indican que los preparativos saudíes para una escalada en la costa oeste de Yemen precedieron en varios meses a la escalada marítima de Ansarulá contra los buques saudíes. También señalan que las fuerzas de Saná se prepararon con mucha antelación para frustrar estos escenarios y han reforzado sus posiciones defensivas en las líneas de contacto en Hays, Al-Haima y Al-Jaujaa, al sur de Al-Hudaida, durante más de dos años.
Fuente: Al-Akhbar
