viernes, 10/07/2026   
   Beirut 21:07

¿Cuál es el significado de la participación masiva del pueblo iraquí en las marchas en homenaje a Sayyed Ali Jamenei?

Las ciudades de Nayaf y Kerbala fueron escenario el miércoles de multitudinarias procesiones fúnebres en honor del difunto líder mártir Sayyed Ali Jamenei, asesinado en la agresión estadounidense-israelí el pasado 28 de febrero. Según datos oficiales, la participación en dichas marchas en las dos ciudades habría alcanzado los 10 millones de participantes, una enorme cifra.

Las ceremonias comenzaron el martes por la noche con la llegada del cuerpo de Sayyed Ali Jamenei y cuatro miembros de su familia al Aeropuerto Internacional de Nayaf, en medio de una multitudinaria recepción oficial y pública. Posteriormente, el cuerpo fue trasladado el miércoles al patio del Santuario del Imam Ali para los ritos de despedida y las oraciones fúnebres, antes de que la procesión fúnebre oficial y pública partiera por la ciudad. Por la tarde, la procesión se dirigió a su segunda parada, la ciudad de Karbala. Tanto el santuario del Imam Hussein como el de Abbas en esta ciudad cerraron temporalmente sus puertas y desalojaron sus patios para recibir el cuerpo y completar las oraciones de despedida, antes de que la procesión regresara al Aeropuerto Internacional de Nayaf por la noche para prepararse para su partida hacia la ciudad iraní de Mashhad.

En las calles de Nayaf y Kerbala ondeaban banderas iraquíes e iraníes, junto con las de las facciones de la resistencia y las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) de Iraq, e imágenes de Sayyed Ali Jamenei y de los líderes del Eje de la Resistencia, mientras resonaban cánticos que denunciaban a las fuerzas de la arrogancia global.

Además de su carácter de homenaje al líder mártir, estas marchas tuvieron un enorme significado político, en el contexto de los esfuerzos estadounidenses por intentar romper los sólidos vínculos entre los dos países y debilitar a las fuerzas de resistencia de Iraq, que jugaron un papel importante de apoyo a Irán durante la pasada agresión estadounidense e israelí contra este último.

En realidad, las relaciones entre Irán e Iraq reposan sobre bases muy sólidas. Dos tercios de los iraquíes son chiíes y el liderazgo religioso de los dos países está muy sólidamente unido e interconectado. Muchos clérigos iraquíes han estudiado en la ciudad santa iraní de Qom, que junto con la ciudad iraquí de Nayaf, es el principal centro de estudios chiíes del mundo. Qom mantiene relaciones con la gran mayoría de centro chiíes del mundo y es una ciudad santa donde se encuentra el Mausoleo de Fatima Masuma, la hermana del Imam Reza, el octavo imam chií, cuyos restos reposan en el Mausoleo de Mashhad.

Los iraquíes tienen también una deuda de gratitud con Irán y el fallecido líder. Irán fue el refugio de muchos iraquíes que escaparon en su día de la dictadura de Saddam, que lanzó una guerra fallida de ocho años (1980-1988) contra el nuevo Irán revolucionario, incitado por EEUU y otras potencias. Muchos iraquíes lucharon junto al Ejército de Irán durante la guerra.

Más tarde, en 2014, el grupo terrorista Daesh, creado por EEUU, invadió Iraq y llegó a controlar una parte importante del país. Sus militantes estuvieron cerca de llegar hasta Bagdad y declararon su intencion de destruir las ciudades santas de Nayaf y Kerbala. Esto motivó que el Gran Ayatolá Ali al-Sistani emitiera una fatua pidiendo una movilización popular contra esta amenaza. Irán intervino para proporcionar armas y entrenamiento a estas nuevas milicias populares, que se convertirían en las Fuerzas de Movilización Popular. El general mártir Qassem Soleimani participó directamente en las operaciones de los frentes para ayudar a los iraquíes. Esta intervención iraní fue una causa fundamental en la derrota del Daesh.

Esta actitud iraquí de agradecimiento y solidaridad con Irán se materializó en una amplia presencia oficial, diplomática y militar de alto nivel en las marchas fúnebres de Nayaf y Kerbala. Entre quienes participaron en la procesión se encontraban el primer ministro iraquí, Ali al-Zubaidi junto al presidente iraní, Masud Pezeshkian; y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf. Destacados líderes del «Marco de Coordinación», la coalición gobernante de partidos chiíes en Iraq, también tomaron parte en la procesión fúnebre, entre ellos Nuri al-Maliki, jefe de la Coalición Estado de Derecho; Hadi al-Amiri, secretario general de la Organización Badr; y Qais al-Jazali, secretario general de Asa’ib Ahl al-Haq. El líder sadrista, Muqtada al-Sadr, hizo también un llamamietno a sus seguidores para que participaran en las marchas.

Entre los asistentes se encontraban Ammar al-Hakim, líder del Movimiento Hikma, y Mohammed al-Halbusi, líder del Partido Taqaddum, así como líderes de las Fuerzas de Movilización Popular y representantes de diversas facciones iraquíes, representantes de grupos de resistencia del Líbano y Palestina, y delegaciones de Siria yYemen.

Paralelamente, en Beirut, Hezbolá llevó a cabo otro acto multitudinario de homenaje a Sayyed Jamenei. El miércoles fue, pues, el día en que la figura de Sayyed Jamenei recibió el afecto y el apoyo de personas y organizaciones más países, demostrando así que sus ideas y legado no pertenecen solo a Irán sino que gozan de una induscutible presencia y apoyo en el panorama internacional.

Todo ello puso de relieve la unidad de las fuerzas del eje de la resistencia en la región. En declaraciones al diario Al-Akhbar sobre estos eventos, el analista político Faleh al-Mayidi afirmó que «esta multitudinaria concentración representa un claro fracaso del proyecto estadounidense de aislar a Iraq y al eje de la resistencia de Irán» y recordó “los principios estratégicos e ideológicos de las fuerzas que conforman el gobierno iraquí, que son cercanas a Teherán».

Considera que «la participación oficial de alto nivel del gobierno iraquí, con la presencia de los líderes del Marco de Coordinación, el presidente Pezeshkian y el líder de las Fuerza Al Quds Esmail Qaani, demuestra de forma concluyente el fracaso de la presión estadounidense para forzar una ruptura de relaciones; el equilibrio de poder sobre el terreno confirma que Bagdad ha decidido permanecer en el centro de la ecuación del eje de resistencia, y que los intentos de buscar un aislamiento entre los dos países no son viables».

En la misma línea, Sheij Mohammed al-Saadi, figura religiosa y uno de los participantes en Karbala, dijo que “esta masiva movilización de millones de personas de todos los componentes del eje de la resistencia y de diversos países del mundo es un mensaje claro y directo que confirma la firmeza y la disposición de la resistencia, y el fracaso de todas las apuestas de las potencias arrogantes por romper esta relación mediante asesinatos”. Añadió que “la manifestación masiva de hoy es una verdadera victoria para la sangre de los líderes de la resistencia, y una confirmación de que asesinar a líderes no acaba con el movimiento, sino que lo consagra como un enfoque popular y global que trasciende las fronteras y lo mntiene comprometido con la liberación total y el rechazo a los proyectos estadounidenses y sionistas en la región”.