jueves, 14/05/2026   
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Trump no tiene ningún instrumento de presión. Pekín se anticipa a las «exigencias» de Washington: La solución reside en Islamabad

En vísperas de la esperada cumbre entre el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping, que tendrá lugar este jueves en Pekín, EEUU no ha ocultado su intención de presionar a China para que convenza a Irán de abandonar sus condiciones para alcanzar una solución al conflicto bélico entre Washington y Teherán, en particular en lo que respecta al cierre del estrecho de Ormuz.

Sin embargo, Pekín parece haber ignorado tales intentos y se ha remitido al mediador pakistaní, instándolo a intensificar sus esfuerzos de mediación, en lo que parece ser un rechazo indirecto a la presión estadounidense.

Trump, quien llegó a Pekín el miércoles acompañado de numerosos líderes empresariales estadounidenses para una visita que se extenderá hasta mañana, se mostró en una posición débil en todas las negociaciones con China, debido a su impotencia en la guerra contra Irán.

Mientras tanto, los medios de comunicación estadounidenses predicen que el presidente chino se mostrará más firme en el mantenimiento de sus posiciones sobre temas controvertidos, desde aranceles, relaciones comerciales y empresas tecnológicas hasta la venta de armas estadounidenses a Taiwán.

Politico citó a un alto funcionario del gobierno estadounidense, quien afirmó que espera que Trump presione a su homólogo chino sobre Irán durante su reunión, añadiendo que China ya ha presionado a Irán para que llegue a un acuerdo.

El ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, instó a Pakistán, que desempeña el papel de principal mediador entre EEUU e Irán, a intensificar sus esfuerzos.

Durante una conversación telefónica con su homólogo pakistaní, Ishaq Dar, expresó la intención de su país de seguir apoyando los esfuerzos de mediación de Islamabad y de contribuir a este esfuerzo, según una declaración del Ministerio de Asuntos Exteriores chino.

El ministro chino acogió con beneplácito los esfuerzos para facilitar las negociaciones entre EEUU e Irán, expresando su esperanza de que “Pakistán contribuya a encontrar una solución adecuada al problema de la apertura del Estrecho de Ormuz”.

Esta postura indica que Pekín no desea ejercer presión directa sobre Teherán, sino que prefiere que continúe el mecanismo de negociación gestionado por Islamabad para transmitir mensajes entre ambos países, hasta que se superen las diferencias.

Poco después de la llegada de Trump a Pekín, el New York Times informó, citando a funcionarios estadounidenses, que «empresas chinas están manteniendo conversaciones con Irán sobre la venta de armas», añadiendo que «las empresas chinas planean enviar las armas a Irán a través de otros países para ocultar su origen».

Los funcionarios indicaron que no creen que «el gobierno chino haya aprobado oficialmente los esfuerzos para apoyar a Irán. Sin embargo, es improbable que las conversaciones entre empresas chinas e Irán se hayan producido sin el conocimiento del gobierno».

Por parte iraní, la agencia de noticias oficial, citando a expertos, afirmó que China busca mantener un delicado equilibrio entre su alianza con Irán y la necesidad de evitar una gran explosión regional que podría amenazar la seguridad energética mundial y afectar negativamente su economía.

Por ello, insiste constantemente en la necesidad de soluciones políticas y diplomáticas y rechaza la escalada militar.

El informe de la agencia destacó que Pekín considera a Teherán un socio estratégico clave en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, además de ser uno de sus proveedores de energía más importantes, y añadió que ha pedido reiteradamente un alto el fuego y que se evite la escalada del conflicto, al tiempo que condena la escalada de tensiones por parte de EEUU y la entidad sionista.

Fuente: Al-Akhbar