Human Rights Watch advirtió que la destrucción del puente Qasmiyeh por parte del ejército israelí, que aisló de hecho las zonas al sur del río Litani del resto del Líbano, podría constituir un crimen de guerra, dadas sus graves repercusiones para la población civil y la entrega de ayuda humanitaria.
La organización explicó que el ataque, ocurrido el 16 de abril, apenas unas horas antes de la declaración del alto el fuego, destruyó el último punto de cruce importante disponible para civiles y trabajadores humanitarios, aislando a decenas de miles de residentes en las zonas al sur del Litani y exponiéndolos a mayores riesgos humanitarios.
Señaló que, si bien aún existen algunos cruces alternativos, estos son limitados, de difícil acceso y se encuentran en terrenos accidentados o sin relación a la red vial, lo que dificulta enormemente el acceso a zonas más seguras y la entrega de ayuda.
La organización instó a los países donantes a tomar medidas urgentes, incluyendo el apoyo al establecimiento de pasos fronterizos temporales durante el alto el fuego, para garantizar el suministro de insumos esenciales como agua, alimentos y medicinas a la población civil. Asimismo, les exhortó a presionar a Israel para que respete el derecho internacional humanitario y garantice el paso seguro de los civiles.
Por su parte, Ramzi Qais, investigador de la organización especializado en asuntos libaneses, subrayó que los ataques reiterados y sistemáticos contra puentes reflejan un claro desprecio por la seguridad de la población civil. Hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que actúe de inmediato para frenar estas violaciones y evitar que la crisis humanitaria se agrave.
Fuente: NNA (traducido por el sitio de Al Manar en español)
