Reuters informó el sábado que recientes informes de inteligencia estadounidenses advierten que es improbable que Irán reabra el Estrecho de Ormuz en un futuro próximo, ya que su control del punto estratégico para el petróleo más importante del mundo es «una baza real que tiene sobre EEUU», según fuentes familiarizadas con el asunto.
Los informes también señalan los últimos indicios de que una guerra destinada a eliminar el poder militar de Irán podría, de hecho, aumentar su influencia regional al demostrar la capacidad de Teherán para amenazar esta vía marítima vital.
El presidente estadounidense Donald Trump ha intentado minimizar la dificultad de reabrir el Estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del comercio mundial de petróleo.
Pero los analistas llevan tiempo advirtiendo que intentar usar la fuerza contra Irán, que controla un lado del estrecho, podría resultar costoso y sumir a EEUU en una guerra prolongada.
“Al intentar impedir que Irán desarrolle un arma de destrucción masiva, EEUU le ha dado a Irán un arma de destrucción masiva”, afirmó Ali Vaez, director del proyecto sobre Irán del International Crisis Group, una organización de prevención de conflictos.
Vaez añadió que Teherán entiende que su capacidad para influir en los mercados energéticos mundiales mediante su control del estrecho es “mucho más poderosa que incluso un arma nuclear”.
La postura de Trump sobre la posibilidad de una intervención estadounidense para reabrir el estrecho ha cambiado. Por un lado, puso el fin del control iraní como condición previa para un alto el fuego, pero luego instó a los estados del Golfo, dependientes del petróleo, y a los aliados de la OTAN que lleven a cabo la reapertura.
El estrecho separa Irán y Omán. Tiene 33 kilómetros de ancho en su punto más angosto, mientras que la vía marítima solo tiene 3 kilómetros de ancho en cada dirección, lo que convierte a los barcos y las fuerzas armadas en blancos fáciles.
“Uno o dos drones bastan para interrumpir el tráfico marítimo y disuadir a los barcos de pasar”, afirma un experto.
Mientras tanto, algunos expertos creen que, incluso después de que termine la guerra, es improbable que Irán renuncie a su capacidad de controlar el tráfico marítimo a través del estrecho, ya que necesitará reconstruirse, y cobrar tarifas a los buques comerciales será una forma de recaudar los fondos necesarios.
Bill Burns, exdirector de la CIA, declaró el jueves en un podcast de Foreign Affairs que Teherán “buscará mantener la influencia que ha obtenido al interrumpir el tráfico marítimo” a través del estrecho.
Añadió que “Irán intentará utilizar su capacidad para bloquear la vía marítima para obtener disuasión y garantías de seguridad a largo plazo” en cualquier acuerdo con EEUU, y para obtener “algún beneficio financiero directo”, como el cobro de tasas de tránsito para financiar su reconstrucción de posguerra.
Fuente: Reuters
