En la última guerra genocida en Gaza, que aún se prolonga a pesar del cese el fuego acordado, el régimen israelí pese a sus inmumerables crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, fue incapaz de vencer a la resistencia. Hamas, el Yihad Islámico Palestino y otros grupos publicaban casi a diario vídeos de enfrentamientos a quemarropa con tanques y militares israelíes, demostrando al mundo la firmeza y la valentía de la resistencia palestina y la legitimidad de su causa.
En los territorios ocupados del norte, Hezbolá lanzó drones, misiles y cohetes, creando una crisis para los colonos sionistas, que se vieron obligados a huir. La economía del norte se paralizó cuando la resistencia libanesa atacó y destruyó equipos de vigilancia estratégica, puestos de avanzada, depósitos y cuarteles.
Al este, las fuerzas de resistencia iraquíes de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) lanzaron cohetes y drones contra los sitios ocupados del Golán y Eilat.
Eilat también era un objetivo popular del movimiento de resistencia Ansarulá de Yemen, que, mediante su bloqueo del Mar Rojo y sus ataques a los puertos de ocupación israelíes, paralizó por completo el puerto de Eilat.
Por su parte, Irán respondió a las agresiones israelíes, incluyendo la agresión de junio de 2025 que dio lugar a la guerra de los 12 días, con cientos de misiles y drones que perforaron el tan publicitado sistema de defensa aérea israelí “Cúpula de Hierro”. Irán destruyó objetivos militares y de investigación, reduciendo el sistema israelí a un mero mito.
Durante el conflicto de Gaza, todos los componentes de la resistencia se movilizaron: desde Yemen, Iraq y Líbano llegaron misiles y drones. Esta cooperación, desde las balas y los cohetes que impactaron en posiciones enemigas hasta la inteligencia compartida para el éxito de los lanzamientos, fue la doctrina de resistencia creada por el teniente general Mártir Hayy Qassem Soleimani, el difunto comandante de la Fuerza Quds del CGRI.
El general Soleimani alcanzó el martirio el 3 de enero de 2020 en un ataque con drones estadounidenses dirigido contra él y el comandante de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) de Iraq, Abu Mahdi al-Muhandis, mientras se encontraba en misión diplomática en Bagdad, Iraq. Este ataque constituyó una grosera violación del derecho internacional, una más de las cometidas por EEUU durante la presidencia de Donald Trump.
El cobarde asesinato de los dos líderes de la resistencia desató la indignación mundial, ya que EEUU se involucró en un claro acto de guerra, que resultó en marchas y manifestaciones que se extendieron a las mismas ciudades estadounidenses. Millones de personas asistieron al funeral y a actos homenaje al general Soleimani, desde Iraq hasta Irán, desde Palestina hasta Pakistán, desde Nueva York hasta Londres. La gente se congregó en las calles para jurar lealtad a la causa del difunto comandante antiterrorista: la resistencia contra el imperio, contra la entidad terrorista israelí.
Veterano de la Defensa Sagrada contra la agresión del dictador iraquí Saddam Hussein, respaldado por Occidente, contra Irán, la firmeza, la inteligencia y la valentía del general Soleimani en combate le permitieron ascender en el liderazgo del CGRI en 1998, concretamente en la Fuerza Quds.
Manteniéndose firme en el compromiso de la República Islámica de Irán con el apoyo a Palestina, el general Soleimani inició una labor crucial de coordinación con la resistencia palestina a finales de los años 90 y principios de los 2000, durante la Segunda Intifada. El general Soleimani estableció un comité de trabajo entre las diferentes facciones palestinas, que desmintió todos los mitos de sectarismo, y entre la resistencia palestina y la República Islámica de Irán.
Supervisó el envío de miles de armas a la resistencia palestina, armas que aún se utilizan con gran eficacia. Pero la verdadera ayuda que brindó el general Soleimani fue el entrenamiento y la autosuficiencia que cultivó dentro de la resistencia palestina, libanesa e iraquí.
El general Soleimani comprendió la naturaleza agresiva y homicida de la entidad ilegítima israelí: asesinatos, bombardeos y sabotajes, sin consideración por la vida de los civiles. Comprendió que los envíos de armas pueden ser interceptados, intervenidos o saboteados. A partir de este cálculo, comprendió que, para que la resistencia tuviera éxito, debían trabajar con lo que tenían a su disposición, en un terreno que conocían.
Este entendimiento allanó el camino para el desarrollo de túneles bajo Gaza y los cohetes que luego se lanzaron hacia Tel Aviv desde Gaza. En 2021, un representante del Movimiento del Yihad Islámico Palestina afirmó que el general Soleimani desarrolló la resistencia palestina, desde la piedra hasta el misil.
En julio de 2006, comenzó el intento israelí de invasión del Líbano, que trajo, hasta este año, la humillación más devastadora para “Israel”. Tanques y helicópteros militares israelíes cayeron mientras las tropas israelíes eran disuadidas del Litani por el armamento de Hezbolá. En suelo libanés, el general Soleimani supervisó la estrategia y la logística. Al no lograr asesinarlo a pesar de varios intentos, los imperialistas lo apodaron «el Comandante en la Sombra».
EEUU puso en marcha tareas de desestabilización en una serie de países para derrocar a sus gobiernos. Con tal fin buscó fortalecer Al-Qaeda y el Daesh en países como Siria e Iraq, o incluso China, para crear condiciones necesarias para el derrocamiento de los gobiernos de dichos países. El general Soleimani comprendió que el contrapeso adecuado a la dominación estadounidense era una doctrina de resistencia auténtica, una resistencia forjada en la ideología, pero también com componentes independientes entre sí; así, si un elemento era aislado, los demás podían seguir funcionando.
Cuando el Daesh lanzó su agresión contra Iraq en 2014, el clérigo iraquí de mayor rango, el ayatolá Seyyed Ali Sistani lanzó una fatua para la creación de las Fuerzas de Movilización Popular de Iraq para expulsar a este enemigo. Esto permitió al general Soleimani entrenar a los voluntarios iraquíes para expulsar de Iraq a dicha amenaza, que ponía en peligro la débil estabilidad que el país había logrado tras años de ocupación estadounidense. La actuación del general Soleimani condujo a la derrota del Daesh en Iraq.
Esta fue la «Doctrina Soleimani» en acción: identificar la resistencia a las ambiciones imperialistas y entrenarla para defender su posición. El general Soleimani, mediante la coherencia ideológica, refinó el lenguaje y la estrategia de la resistencia. Orando junto a los soldados, reuniéndose personalmente con grupos para debatir ideología y estrategia y, por supuesto, luchando codo con codo con ellos en el campo de batalla, el general Soleimani forjó un nuevo sentido de solidaridad dentro de la lógica del antiimperialismo en una región bajo presión imperialista.
Hoy, el general Soleimani vive en los corazones de quienes lo aman y en las mentes de quienes aún le temen. Hoy es posible encontrar retratos suyos no solo en las calles de Oriente Medio, sino también en lugares distantes, como Caracas, donde un mural con su retrato saluda a los revolucionarios bolivarianos, que se entrenan para enfrentar la posibilidad de una agresiòn estadounidense. Decenas de miles de personas participan en los actos de recuerdo y homenaje que tienen lugar en el aniversario de su martirio. En contraste, las plataformas controladas por los imperialistas, como Facebook o Instagram, mantiene su censura contra esta figura y colocar su retrato suyo puede dar lugar al cierre de las cuentas, en otro ejemplo de la dictadura informativa que los imperialistas y sionistas pretenden implantar.
La obra maestra estratégica del general Soleimani, el Eje de la Resistencia, sigue vigente y vivo a pesar de las nuevas situaciones y cálculos. Ha creado un baluarte de resistencia en una región que, de otro modo, estaría subordinada al imperialismo. El golpe asestado al imperialismo en forma de resistencia coordinada e ideológicamente alineada —desde Yemen, que frustró a la Armada y la Fuerza Aérea de EEUU, hasta la resistencia palestina, que sumió a la maquinaria de guerra israelí en un atolladero militar— demuestra que la resistencia sigue siendo el único camino hacia la soberanía.
La resistencia no es solo armada, sino que comprende diferentes campos: el organizador que investiga los vínculos de las corporaciones con la ocupación israelí, hasta el académico que publica una obra que expone las complejidades del imperialismo financiero, hasta el estudiante que se niega a cruzarse de brazos mientras sus instituciones brindan apoyo material al genocidio y la limpieza étnica en Palestina, e incluso el padre que educa a su hijo para que sea consciente de los planes imperialistas para su mundo: todos tienen un papel que desempeñar en el fortalecimiento del eje contra el imperialismo, el sionismo y el takfirismo.
Por su parte, el líder de Ansarulá en Yemen, Abdul-Malik al-Huzí, en una carta conmemorativa del primer aniversario del martirio del general Soleimani, describió al líder de la resistencia como un ejemplo de fe, lealtad y sacrificio, afirmando que dedicó su vida a una honestidad, lealtad y esfuerzo incansables, y que sería recordado por las generaciones futuras. “Poseía el más alto grado de perspicacia, conciencia, sinceridad, abnegación y humildad”, decía la carta escrita por el líder de la resistencia yemení.
“De hecho, desempeñó un papel decisivo e influyente en todos los ámbitos y frentes en los que estuvo presente. Finalmente, alcanzó la salvación mediante una forma única de martirio, que demostró claramente la influencia de Hayy Soleimani y la profunda indignación que su influencia inspiraba a las fuerzas de la arrogancia y la tiranía”.
Sin embargo, como enfatizan repetidamente los líderes y combatientes de la resistencia, su legado no terminó con su martirio. Las redes, las ideas y el sentido de propósito que ayudó a cultivar siguen activos, adaptándose a nuevas realidades y desafíos. Como diría el mártir Abu Obeida, a un líder lo suceden diez, y a un combatiente mil.
