sábado, 31/01/2026   
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Creciente cooperación militar y de inteligencia entre Irán y China

El ministro de Defensa de Irán, Aziz Nasirzadeh, en China

Desde la reciente operación militar lanzada por Tel Aviv en cooperación con Washington contra Teherán, Pekín ha enfatizado constantemente, diplomáticamente, su oposición al «uso o la amenaza de la fuerza en las relaciones internacionales» y a la «injerencia en los asuntos internos de otros países», con la esperanza de que «el gobierno y el pueblo iraníes puedan superar las dificultades actuales y mantener la estabilidad nacional». Sin embargo, según varios informes occidentales recientes, la «solidaridad» china parece haber ido más allá de los meros pronunciamientos diplomáticos.

Un informe del instituto de investigación Modern Diplomacy, con sede en Grecia, indica que China ha estado monitoreando de cerca el grado de penetración de la inteligencia israelí (Mossad) en Irán, particularmente después de los sucesos de 2025 y los ataques israelíes en el interior del país, que revelaron «vulnerabilidades generalizadas de seguridad». Al parecer, los responsables políticos de Pekín creen que estos ataques «abrieron una caja de Pandora de riesgos para la seguridad global», especialmente en lo que respecta a la implantación de agentes y la interrupción de los sistemas de defensa aérea y de radar. Esto refleja un nuevo patrón de guerra de inteligencia que exige una mayor vigilancia y medidas de seguridad nacional reforzadas tanto en Irán como en China.

Para protegerse de cualquier futura infiltración israelí, Pekín ha intensificado su cooperación con Teherán en el ámbito tecnológico, con el objetivo de descubrir las operaciones de infiltración israelíes en el país. Los autores del artículo citan informes de julio de 2025 que indican la cooperación iraní con China y Rusia para investigar cómo “Israel” logró penetrar en las bases de datos oficiales iraníes y el software gubernamental, incluyendo datos del registro civil y de pasaportes. Esta cooperación busca neutralizar las deficiencias técnicas que el Mossad aprovecha para acceder a objetivos militares y nucleares iraníes sensibles. El apoyo chino también incluye el refuerzo de las capacidades de defensa e inteligencia de Irán.

Pekín trabaja para mejorar la capacidad de Teherán para contrarrestar dichas infiltraciones suministrándole satélites de vigilancia, mientras que Irán busca tecnologías avanzadas de empresas chinas líderes, como Chang Guang, para desarrollar sus capacidades de vigilancia remota y recopilación de inteligencia, lo que le permitirá rastrear los movimientos israelíes con mayor precisión.

También cabe destacar el anuncio de Teherán sobre sus planes de transición completa al sistema de navegación chino conocido como BeiDou, como alternativa a los sistemas GPS estadounidenses y occidentales, con el objetivo de reducir la dependencia de la tecnología occidental, que podría ser vulnerable a ataques informáticos o interrupciones. Además de los esfuerzos militares chinos para reforzar la capacidad disuasoria de Irán, informes filtrados revelaron un acuerdo chino para ayudar a Irán a reconstruir su arsenal de misiles balísticos, suministrándole componentes de combustible sólido y sistemas de guía.

¿Petróleo por armas?

Dryad Global, una firma de inteligencia de riesgos con sede en Londres especializada en análisis de riesgos en tiempo real para buques comerciales, publicó recientemente un informe sin precedentes que afirma que las exportaciones de petróleo iraní se están utilizando para financiar la transferencia del HQ-9, un sistema de misiles tierra-aire de mediano a largo alcance de fabricación china con capacidad de rastreo por radar activo. Este sistema puede otorgar a Irán una ventaja significativa contra aviones furtivos y armas de precisión, frecuentemente utilizados por “Israel” y EEUU.

El informe, titulado “El ciclo comercial de petróleo por armas entre China e Irán: Entidades, sanciones e implicaciones para la guerra por poderes”, indica que Teherán está intercambiando “una parte sustancial de sus exportaciones de petróleo crudo por equipo militar chino avanzado, incluyendo el HQ-9, tecnologías de guiado de misiles, componentes para drones y sistemas de combustible sólido”.

Según las conclusiones de Dryad Global, el mecanismo de “petróleo por armas” crea un ciclo económico perpetuo mediante el cual los envíos marítimos, las transferencias de armas y la financiación de sistemas militares por poderes se refuerzan mutuamente, haciendo que esta red sea resistente a la presión diplomática o basada en sanciones. También refuerza la determinación geopolítica de Teherán al disponer de una alternativa que debilita el poder coercitivo de las herramientas económicas occidentales tradicionales.

Según la misma fuente, las negociaciones celebradas en octubre de 2025 entre el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, por un lado, y ciertas entidades chinas, por otro, vincularon explícitamente los envíos de petróleo crudo al suministro de armas. Estos vínculos se fortalecieron tras el ataque conjunto israelí-estadounidense a Teherán, en particular dada la demora de Rusia en entregar los sistemas S-400 y otras tecnologías clave a Irán.

Según un informe de la Brookings Institution, si bien la República Popular China busca equilibrar su cooperación en materia de seguridad con Irán con sus relaciones con los países del Golfo, “Israel” y EEUU, y no ha ofrecido garantías de seguridad a Teherán, ha suministrado sistemas de defensa aérea, misiles antibuque, componentes de misiles balísticos y materiales de doble uso, incluyendo materias primas para apoyar los sistemas iraníes de propulsión y guiado de misiles, además de brindar asistencia técnica y capacitación a Irán. A cambio, Irán proporciona a China suministros energéticos a bajo costo, alineamiento diplomático, acceso a infraestructuras y oportunidades para ampliar la coordinación naval, incluso en el Golfo.

Además, el Instituto para el Estudio de la Guerra informó el 29 de este mes que la Armada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica realizará ejercicios conjuntos con Rusia y China en el Mar de Omán y el Océano Índico los días 1 y 2 de febrero. Si bien estos ejercicios se consideran rutinarios, los observadores creen que tienen un carácter excepcional, especialmente dada la amenaza de confrontación militar entre Washington y Teherán.

Además de la magnitud de la cooperación militar y de inteligencia, Rong Huan, escritor y miembro de la junta directiva de la Asociación China de Estudios de Oriente Medio, declaró a Al-Akhbar que “China hará todo lo posible, tanto diplomático como económico, para prevenir tales guerras y, si ocurren, se compromete a mediar para minimizar las pérdidas”. Añadió que “la guerra y el caos en la región no benefician a nadie, ni siquiera a EEUU”.

Fuente: Al-Akhbar