miércoles, 07/10/2026   
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Sayyed Al-Huzí: La operación «Inundación de Al-Aqsa» es la mayor epopeya en la lucha del pueblo palestino

El líder del movimiento yemení Ansarulá, Sayyed Abdul-Malik Badreddin Al-Huzí, declaró que la operación «Inundación de Al-Aqsa» es la mayor operación yihadista llevada a cabo por el pueblo palestino desde el inicio de la ocupación, destacando su éxito y cómo sacudió a la entidad enemiga israelí de una manera sin precedentes.

En un discurso pronunciado hoy con motivo del tercer aniversario de la «Inundación de Al-Aqsa», Sayyed Al-Huzí afirmó: «Debemos detenernos a analizar los resultados de la operación ‘Inundación de Al-Aqsa’ para evaluar la realidad de la nación y recordar a quienes nos rodean la gran responsabilidad que tenemos hacia la causa palestina y la postura que debemos adoptar frente al enemigo israelí». Explicó que, al evaluar la operación, esta se revela como la mayor epopeya en la lucha del pueblo palestino. Asimismo, subrayó que Estados Unidos, el Reino Unido y los países occidentales intervinieron para salvar al enemigo israelí tras la «Inundación de Al-Aqsa», ya que el profundo impacto de la operación impulsó a Occidente a actuar ante la conmoción que sufrió el enemigo.

Señaló que la operación brindó una oportunidad y abrió un horizonte para nuestra nación sobre el terreno, demostrando que el pueblo palestino tiene el mérito de cumplir con su deber islámico y humanitario. Fue una ocasión para que la nación diera un paso al frente y apoyara al pueblo palestino, impulsada tanto por obligaciones humanitarias y morales como por consideraciones de seguridad nacional. Añadió que la nación debería haber tomado la iniciativa de brindar todo tipo de apoyo al pueblo palestino; sin embargo, fueron Occidente y los instrumentos del sionismo quienes actuaron de inmediato y con total compromiso para respaldar al enemigo ocupante.

Destacó que EEUU llegó a un nivel de plena asociación en el apoyo al enemigo israelí, proporcionando una cobertura importante, abriendo todos sus depósitos regionales y brindando un apoyo total. Subrayó que tanto EEUU como Occidente se encontraban en un estado de movilización absoluta, ofreciendo de inmediato todo tipo de ayuda al enemigo y trabajando al mismo tiempo para contener la conmoción interna que este había sufrido.

Sayyed Al-Huzí afirmó que nadie se solidarizó con el pueblo palestino salvo la Resistencia Islámica en el Líbano, la República Islámica, las facciones iraquíes y el frente de apoyo yemení, mientras que en el resto de la nación prevaleció la traición, acompañada por la complicidad de algunos sectores. El apoyo se limitó al eje de la yihad y la resistencia. Señaló que los musulmanes —y los árabes en particular— perdieron una oportunidad real de apoyar al pueblo palestino, dado que la operación «Inundación de Al-Aqsa» representó un cambio trascendental para toda la nación en su conflicto con el enemigo.

Elogió al pueblo palestino y a sus facciones de muyahidines por mantener una postura unificada y demostrar una firmeza y resistencia inmensas. Destacó que el enemigo ha sometido al pueblo palestino a un genocidio empleando las armas más letales: lanzándolas sobre zonas residenciales, atacando todos los aspectos de la vida en la Franja de Gaza, cortando el suministro de agua, destruyendo barrios enteros con bombas estadounidenses y atacando a niños y mujeres en gran número mediante el uso de todo tipo de medios, desde francotiradores hasta bombas de gran potencia.

También subrayó que la guerra de hambruna librada por el enemigo israelí contra los habitantes de la Franja de Gaza constituía una mancha vergonzosa para el mundo, y especialmente para los musulmanes, dado que el enemigo privaba de leche a los lactantes y cometía los crímenes más atroces en complicidad con EEUU. Señaló que algunos de estos crímenes se transmitieron en directo, mostrando abiertamente la agresividad del enemigo y su insistencia en perpetrar atrocidades que conmocionaron al mundo por su brutalidad.

Sayyed Al-Huzí afirmó que algunos países no islámicos alzaron la voz contra la criminalidad sionista, mientras que las voces árabes e islámicas permanecieron ausentes. Consideró que los crímenes del enemigo representaban el colapso total y el desenmascaramiento de todas las consignas sionistas sobre los derechos humanos, señalando que la matanza de niños y las incursiones en hospitales durante las operaciones militares dejaban al enemigo en evidencia incluso ante la Corte Penal Internacional.

Añadió que EEUU ha penalizado recientemente cualquier actividad de apoyo o solidaridad con el pueblo palestino frente al enemigo israelí. Subrayó que desenmascarar por completo al sistema occidental es crucial para que muchas élites y jóvenes se formen una visión realista de Occidente, tras haber proporcionado este al enemigo todos los medios para perpetrar un genocidio.

Al abordar la realidad árabe e islámica, Sayyed Al-Huzí explicó que la operación «Inundación de Al-Aqsa» provocó una importante reconfiguración conforme a las leyes divinas, dado que la causa palestina y los lugares sagrados son parte integral de las responsabilidades de la nación islámica. Señaló que adoptar una postura ante una cuestión tan clara y firme sirvió como un importante punto de referencia. En este proceso de alineación, ciertos regímenes que pretendían representar la máxima autoridad religiosa de la nación —específicamente el régimen saudí— revelaron su verdadera naturaleza.

Afirmó que los británicos instauraron el régimen saudí y le asignaron un papel nefasto para la nación, basado en el engaño y al servicio de los enemigos, e instó a la nación a examinar la actuación de Arabia Saudí respecto a la causa palestina. Sostuvo que quien analice la cuestión descubrirá que no es más que una puñalada por la espalda a la nación, y que las posturas oficiales y superficiales del régimen saudí no aportan ningún beneficio real al pueblo palestino.

Fuente: Al Manar