El Muftí shií del Líbano, Sheij Mumtaz Ahmed Qabalan, señaló que “nada es más importante que la unidad y la fortaleza de las prioridades nacionales, al margen de las posturas políticas y las dádivas extranjeras”.
Qabalan recalcó que “el Líbano no está en venta, y cualquier error en cuanto a las capacidades nacionales pondrá a todo el país en el centro de una lucha interminable”. Añadió que “el Líbano hoy carece de política exterior, mientras que la agitación política y las injerencias internacionales amenazan la unidad histórica del pueblo libanés”.
Enfatizó que “el momento requiere convergencia, entendimiento, prevención de la hostilidad, protección de la familia libanesa y control del marco político y del garante de referencia, porque nada es más importante y grande que el Líbano”.
Qabalan afirmó que “el Líbano se encuentra en el corazón de los cinturones de fuego regionales, pero no es ni actor ni socio en ellos. Sin embargo, señaló que sus funcionarios son notablemente hábiles para hacer concesiones innecesarias”, instándolos a “tomar medidas inmediatas para salvar la estructura soberana del país y no esperar a los resultados de los incendios regionales, ya que eso destruiría aún más las capacidades nacionales”.
Explicó que “quien traicionó a las Fuerzas Democráticas Sirias tras décadas de inversión es el mismo que traicionó a los afganos, y es quien lideró la destrucción de la región y promovió la Primavera Árabe con incendios y conflictos que aún se cobran vidas, como en Libia, Sudán y Somalia”.
Qabalan consideró que “la salvación nacional requiere voluntad e iniciativa soberanas, y un Estado presente sobre el terreno y en las fronteras, que no acepte la agresión sionista”, y enfatizó que “el desastre actual es resultado de la negligencia en la defensa de la soberanía, las concesiones políticas y el fracaso económico que afecta la doctrina del Líbano y su papel histórico”.
En cuanto a la situación interna, considera que “el país sufre hoy una parálisis política y una inexplicable hostilidad gubernamental, y una economía que depende de las decisiones internacionales”, señalando que “la apuesta por el FMI se puede superar con media temporada turística, pero el problema radica en la arrogancia personal, la corrupción financiera y política, y en convertir los cargos nacionales en una puerta de entrada al lucro personal”.
Concluyó diciendo: “El problema no es solo la ausencia de autoridad y su función fundamental, sino la ausencia del concepto mismo de Estado. Tratar al Líbano como si estuviera fuera de la lógica de la crisis regional es un error existencial que amenaza la propia entidad nacional”.
Fuente: Al-Akhbar
