Colonos israelíes destruyeron varios pozos construidos en la época romana en el Valle del Jordán, ubicado en la zona oriental de Cisjordania, denunció hoy la agencia de noticias palestina Maan.
La fuente destacó que ayer un grupo de extremistas demolieron pozos de recolección de agua en el área de Atouf con el pretexto de trabajar en una carretera de un vecino asentamiento judío, considerado ilegal por la comunidad internacional.
Tales ataques forman parte de los intentos sistemáticos por “robar las tierras de los ciudadanos a plena luz del día, destruir sitios arqueológicos e impedir que los agricultores accedan a sus parcelas”, afirmó.
Tales acciones también pretenden obligar a las familias que viven en la zona a abandonar el lugar, como parte de una política de desplazamiento, alertó.
El pasado año, el Instituto de Investigación Aplicada de Jerusalén (ARIJ, por sus siglas en inglés) reveló que al menos 63 sitios arqueológicos palestinos en la ocupada Cisjordania fueron clasificados como israelíes, en clara violación de las leyes internacionales.
Señaló que el gobierno de Benjamin Netanyahu declaró estas zonas como “áreas a proteger y preservar”, aunque en la práctica se utilizan para controlar vastas franjas de territorio palestino.
Luego, las autoridades de ese país convierten muchos de esos espacios en colonias, puestos de avanzada, emplazamientos militares y zonas turísticas o recreativas, cuyo uso está restringido a israelíes, subrayó ARIJ en un informe titulado “Sitios arqueológicos en la gobernación de Nablus: un ámbito abierto para los planes de confiscación israelí”.
Esas acciones no son meramente una medida administrativa o legal formal, sino más bien parte de una política sistemática destinada a confiscar el patrimonio palestino y remodelar la identidad cultural para servir a la narrativa israelí, alertó.
Al respecto, resaltó que la mayoría de ellos están ubicados cerca de colonias israelíes u otros sitios similares.
Las acciones de ese país constituyen una clara violación del derecho internacional, en particular de la Convención de La Haya de 1954 para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado y las Convenciones de Ginebra, que prohíben a una potencia ocupante alterar el carácter histórico y cultural del territorio bajo su control, recordó.
Fuente: Prensa Latina
