El secretario general de la Organización Badr iraquí, Hadi al-Amiri, afirmó que «la sangre de los mártires no será derramada en vano y, sin duda, los vengaremos», subrayando que Iraq prevalecerá y se mantendrá fuerte y unido.
Al-Amiri declaró que quienes «ayer enviaban coches bomba y terroristas suicidas a Iraq, hoy vuelven a lanzar misiles».
Esta declaración se produce tras la agresión estadounidense-saudí contra cuarteles generales de las Fuerzas de Movilización Popular en varias provincias iraquíes, que dejó 20 mártires y 32 heridos, bajo el pretexto de responder a los ataques contra instalaciones petroleras en el Reino.
La Resistencia Islámica en Iraq negó las acusaciones saudíes, considerándolas un intento de justificar su incapacidad para responder a los ataques yemeníes.
Fuente: Al-Mayadeen