martes, 23/06/2026   
   Beirut 19:13

Conmemoraciones de Ashura en el Líbano

Conmemoración de Ashura en Beirut

Con una rapidez asombrosa, Ashura devolvió la vida a los suburbios del sur de Beirut y a las aldeas del sur del Líbano, donde durante semanas los bombardeos israelíes sembraron muerte y destrucción.

Desde el comienzo del mes islámico de Muharram, la vida ha regresado con renovado vigor, marcada por el inicio de las ceremonias que conmemoran el martirio del Imam Hussein en estas regiones, que aún conservan las cicatrices de los ataques: edificios destruidos, calles devastadas, infraestructura afectada…

Las calles de los suburbios del sur, desiertas durante semanas, se han convertido en escenario de una actividad inusual: se celebran diariamente, día y noche, asambleas husseinitas, con la recitación de la epopeya de Ashura del Imam Hussein, en casas y mezquitas. La asamblea central, sin embargo, se celebra este año en el mausoleo del mártir supremo Sayyid Hassan Nasralá. Si bien la gran mayoría de la gente está afectada por la pérdida de al menos un familiar fallecido desde octubre de 2023, siguen brindando ayuda generosamente a los demás.

A lo largo de las carreteras y en las entradas de los barrios, se han erigido carpas negras para recibir a los visitantes, adornadas con retratos de los mártires caídos este año y en años anteriores, sus familiares, sus hijos que lucharon en la guerra… Voluntarios trabajan allí día y noche para ofrecer café, té, refrescos, agua embotellada, comidas, fruta… Las escenas recuerdan a las organizadas en Iraq para la Marcha a Kerbala, que conmemora el Arbaín, el cuadragésimo día después del martirio del Imam Hussein, alrededor del 20 de Safar.

En un país que sufre una profunda fragilidad económica e institucional, Ashura se presenta ahora como algo más que una conmemoración religiosa; es más bien un espacio para revitalizar el ciclo socioeconómico y una declaración indirecta de que las sociedades agotadas por la guerra aún tienen la capacidad de recuperar su vitalidad mediante iniciativas que emanan desde dentro, no desde sus instituciones oficiales”, escribió la periodista Kholoud Shehadé.

“Si bien las guerras generalmente se miden por la magnitud de la destrucción que causan, la capacidad de las sociedades para retomar sus actividades cotidianas sigue siendo el indicador más claro del camino hacia la recuperación”, concluyó.

Estas celebraciones aún son mínimas en el sur del Líbano, donde los retornos son todavía inciertos. Las consecuencias de los destructivos ataques que devastaron decenas de pueblos y aldeas aún no se han superado.

Del sur al norte: Regresaremos

Al-Manar se reunió con un maestro jubilado que solía organizar una carpa de hospitalidad en su pueblo natal de Maroune al-Ras, una aldea del sur con vistas a la Palestina ocupada. Pero como ese pueblo quedó completamente destruido, instaló una carpa en la aldea de Bkomra, en la región de al-Kura, al norte del Líbano, donde él y su familia se encuentran refugiados.

“Regresaremos. Jamás aceptaremos que nuestra tierra permanezca ocupada. Haremos todo lo posible por liberarla. Preferimos morir con dignidad a dejar nuestra tierra ocupada”, declaró al corresponsal de al-Manar.

Familiares y amigos de Hussein Khalil, colaborador cercano del Mártir Supremo Sayyed Hassan Nasralá, y de su hijo Mahdi aprovecharon la ocasión para conmemorar su martirio. Murieron en una incursión en Iraq el año pasado. Sus familiares distribuyeron flores, recordando que él había sido el encargado de llevarlas durante el funeral de Sayyed Nasralá. Esto revitalizó aún más las calles de los suburbios del sur.

Fuente: Al-Manar