El Líder de la Revolución Islámica afirma que EEUU e “Israel”, quienes fracasaron en su agresión militar contra Irán, conspiran para sembrar la discordia en el país.
“El plan y la conspiración del enemigo —tras la guerra impuesta, la presión económica, la propaganda y el bloqueo— consisten en sembrar la discordia y la fragmentación social para compensar sus derrotas militares y doblegar a la nación”, declaró el ayatolá Seyyed Muytaba Jamenei en un mensaje el jueves.
El mensaje se emitió con motivo del aniversario de la primera sesión de la Asamblea Consultiva Islámica —el parlamento iraní—, inaugurada oficialmente el 28 de mayo de 1980.
El ayatolá Jamenei felicitó a todo el pueblo y a los legisladores iraníes por el Eid al-Adha y el aniversario de la inauguración de la primera Asamblea Consultiva Islámica, y expresó su reconocimiento por los esfuerzos de los legisladores, y en particular del presidente del Parlamento, Mohammad Baguer Ghalibaf, en el progreso del país.
El Líder describió la Asamblea Consultiva Islámica como «la esencia de la nación, la manifestación de la democracia religiosa y el pilar del derecho y la legislación en la República Islámica», afirmando que desempeña un papel vital en el ejercicio de la voluntad del pueblo.
Tras señalar que han transcurrido tres meses desde la «Tercera Defensa Sagrada», el ayatolá Jamenei afirmó que el carácter y la esencia del pueblo iraní, «en la fe, la esperanza y la acción», han quedado demostrados tanto a amigos como a enemigos.
Se refirió a la agresión estadounidense-israelí contra Irán, que comenzó el 28 de febrero y cesó el 8 de abril tras los enérgicos ataques de represalia de Irán contra bases estadounidenses e israelíes en toda la región durante cuarenta días de defensa.
«El escaño de un representante se considera una trinchera de primera línea de transformación en el camino del progreso del país», declaró, instando a los parlamentarios a dedicar todo su esfuerzo y a coordinarse plenamente con la administración, preservando al mismo tiempo la independencia legislativa para alcanzar el objetivo.
Enumeró las prioridades: “reconstruir el país, resolver las preocupaciones de la población —especialmente las económicas y de subsistencia—, impulsar la producción y el empleo, promover la ciencia y la industria, enaltecer la cultura y la ética, combatir la corrupción financiera, frenar la inflación y los altos precios, y lograr la erradicación total de la pobreza”.
Sobre esta base, afirmó que la institución parlamentaria “debe tener una relación directa y visible con los principales problemas del país y las necesidades de la población, y debe estar orientada a generar esperanza y construir el futuro de la nación”.
Añadió que los legisladores, a través de sus posturas, leyes y discursos, pueden convertir al parlamento en “una institución que impulse la creación de esperanza”.
Hizo un llamado al parlamento para que trabajara junto con el poder ejecutivo y el judicial, centrándose en el lema de «economía de resistencia a la sombra de la unidad y la seguridad nacionales» para el año persa 1405, haciendo de la estabilidad económica, la reducción de la inflación, la gestión de la liquidez, el impulso de la producción, la revisión del Séptimo Plan de Desarrollo y la inclusión de disposiciones para la reconstrucción tras la segunda y la tercera guerra impuestas elementos centrales de la agenda.
Por otra parte, el ayatolá Jamenei mencionó algunos de los requisitos para un legislador, entre ellos, la observancia de la piedad, el mantenimiento de «valentía y la declaración de posiciones claras y firmes frente a los abusos de poder», así como mantener una «atención inteligente y revolucionaria a la nueva posición de Irán en la región y el mundo».
Entre las manifestaciones de piedad se encuentra «preservar la gran bendición de la unidad nacional y la cohesión sin precedentes que se ha otorgado a la nación despierta bajo la bandera del Irán islámico, y que es uno de los factores más importantes para la victoria contra el Gran Satán», dijo, refiriéndose a EEUU.
El Líder Supremo afirmó que la gratitud por este don exige que todos los miembros de la nación, “especialmente las élites intelectuales y políticas, incluidos los parlamentarios”, se comprometan a salvaguardar esta unidad y a evitar disputas políticas vacías y la exacerbación de las diferencias sociales.
Hizo un llamado a toda persona cuyo corazón late por el Islam, la Revolución Islámica o la independencia y la dignidad de Irán a redoblar sus esfuerzos para proteger la unidad de la nación, cohesionada e interconectada, a no convertir los desacuerdos en conflictos y divisiones, y a ser “una manifestación de la cohesión y la solidaridad nacional” tanto de palabra como de obra.
El Líder concluyó deseando a los legisladores éxito en “la ardua tarea de representar a una nación digna que se ha mantenido firme contra la opresión y la agresión de los malvados de la época y que guía la historia hacia su justo curso”.
Fuente: Medios iraníes
