La situación que se desarrolla en el sur del Líbano no es una exageración ni retórica; es una cruda realidad que se materializa sobre el terreno. Los colonos sionistas han comenzado a ejecutar iniciativas de asentamiento organizadas en las ciudades fronterizas libanesas, comenzando con operaciones de plantación de árboles que indican ambiciones territoriales más profundas.
En la ciudad fronteriza meridional de Yarun, decenas de activistas del grupo israelí Oritz Avaron cruzaron a territorio libanés para plantar árboles, una acción que se interpretó ampliamente como una indicación deliberada de intenciones expansionistas.
Ahmad Sarour, alcalde de Aita Al-Shaab y miembro del Comité de Relaciones Públicas de la Unión Municipal de Bint Jbeil, describió el hecho como una clara demostración de los planes agresivos del enemigo israelí sobre las tierras y los recursos libaneses. «Este acto revela intenciones premeditadas hacia esta zona», declaró Sarour, advirtiendo que refleja una estrategia sistemática para afirmar el control sobre partes del Líbano.
Además, Sarour enfatizó que, ante la acumulación de violaciones diarias, el Líbano debe adoptar una postura firme. Exhortó al Estado y al gobierno a rechazar rotundamente estas agresiones y a emplear todos los medios necesarios para detenerlas, garantizando el regreso de los residentes a sus aldeas y la plena restitución del territorio libanés.
Instó además al gobierno libanés a presentar denuncias ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sin demora. «Aunque estas acciones no siempre produzcan resultados inmediatos, las medidas diplomáticas y políticas siguen siendo esenciales, junto con las medidas de seguridad, especialmente para proteger a las comunidades que viven en las zonas afectadas», declaró Sarour.
Soberanía y seguridad en juego
Las incursiones representan un grave desafío a la soberanía y la seguridad libanesas, lo que aumenta la responsabilidad del Estado de actuar con decisión.
El diputado Melhem Khalaf se hizo eco de estas preocupaciones, advirtiendo que cruzar la frontera y violar la soberanía libanesa no puede considerarse una simple «excursión para plantar árboles». Enfatizó: «El Líbano no es un terreno abierto para corregir delirios históricos, ni un patio trasero para planes de asentamientos enfermizos. Nuestras fronteras no son laboratorios para sueños expansionistas fallidos».
La gravedad de la situación actual se ve agravada por declaraciones previas de ocupación israelí que declaran abiertamente intenciones expansionistas no solo en el Líbano, sino también en Cisjordania y Gaza. Este precedente subraya la urgencia de que el Estado libanés actúe en todos los niveles —diplomático, político y de seguridad— antes de que sea demasiado tarde, defendiendo la integridad de la nación.
Fuente: Al Manar
