viernes, 13/02/2026   
   Beirut 19:04

Sayyed Al-Huzí: Lo que ocurre en la región pretende imponer una política de permisividad, y aceptarla es extremadamente peligroso

El líder de Ansarulá en Yemen, Sayyed Abdul Malik Badreddine Al-Huzí, afirmó que las deficiencias en la piedad, la formación religiosa y el abandono de responsabilidades fundamentales, entre ellas la yihad, son fundamentales para la debilidad y la regresión que aflige al mundo musulmán, instando a un retorno firme a los valores religiosos ante la proximidad del Ramadán.

En un discurso pronunciado el jueves por la tarde en preparación para el mes sagrado, Al-Huzí afirmó que las pérdidas de la nación se deben al descuido de sus deberes debido a una «profunda falla en la piedad».

Sayyed Al-Huzí argumentó que el mundo musulmán padece una grave deficiencia en una educación religiosa auténtica guiada por principios divinos, además de lo que describió como importantes fracasos de los gobiernos y regímenes a la hora de proporcionar una educación integral basada en la fe y traducirla en acciones efectivas.

Consecuencias del Declive Moral y Educativo

Sayyed Al-Huzí atribuyó el estado imperante de sumisión y dependencia de los «enemigos y aliados de Satanás» a deficiencias educativas profundamente arraigadas y a la falta de conciencia y comprensión. Advirtió que las crecientes presiones han llevado a algunos al derrotismo psicológico y la rendición.

Acusó además a ciertos gobiernos de eliminar responsabilidades esenciales de sus agendas, incluyendo la yihad «en el camino de Dios» para defender a la nación y repeler el daño. El papel de la nación, afirmó, es inseparable de la yihad: invocar la rectitud, enfrentar la injusticia y la tiranía, y defender el orden moral; deberes que, según él, algunos regímenes han eliminado de hecho.

Sayyed Al-Huzí también alegó que el debate sobre la yihad, la promoción de la virtud, la prohibición de las malas acciones y el establecimiento de la justicia se ha suprimido del discurso religioso y la actividad mediática en algunos países. Defender la justicia, afirmó, es una obligación sagrada para proteger a la nación de la opresión.

La guerra blanda y la erosión de la fe

Según Sayyed Al-Huzí, de Yemen, el problema central del país reside en una relación distorsionada con la religión, que ya no sirve como marco moral protector. Argumentó que actos de culto como la oración y el ayuno han sido despojados de su propósito espiritual formativo.

Advirtió sobre lo que denominó una «guerra blanda» librada por adversarios para cortar la conexión de la nación con la guía divina, describiéndola como la campaña más engañosa de la historia de la humanidad. Afirmó que estos esfuerzos buscan despojar a las personas de su humanidad y su brújula moral.

En contraste, Sayyed Al-Huzí subrayó el valor espiritual y ético del ayuno, afirmando que cultiva la disciplina, la paciencia, la resiliencia y el autocontrol. «Los seres humanos necesitan recordatorios constantes de Dios y una purificación espiritual continua», afirmó.

Hizo un llamado a la observancia consciente y deliberada del Ramadán, particularmente en medio de lo que describió como crecientes peligros y desafíos. La nación, añadió, necesita urgentemente abordar su situación educativa y moral, especialmente dada la situación de debilidad, fragmentación y falta de concienciación entre los dos mil millones de musulmanes del mundo.

Para concluir, Sayyed Al-Huzí de Yemen enfatizó la necesidad de forjar una relación significativa con la guía divina, una que moldee las decisiones, fortalezca la integridad y cumpla lo que describió como la promesa de Dios.

Fuente: Al Manar